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Los mejores pueblos para visitar en la Costa Brava

A veces, el mejor destino es aquel en el que se respira autenticidad y en el que cada lugar cuenta una historia diferente. En la Costa Brava, sus pueblos son esos lugares por los que pasear se convierte en todo un placer, justo lo que se necesita para pasar unas vacaciones de desconexión disfrutando de los pequeños placeres de la vida.

Sus vertiginosos acantilados, sus playas rocosas, sus aguas cristalinas y sus pinares hacen de esta zona un lugar idílico. Aquí encontrará antiguos pueblos de pescadores donde el encanto de las casas blancas y las barcas que aún siguen amarradas crean una imagen espectacular que revela el encanto que tuvo y que, afortunadamente, sigue conservando. Villanovo ha querido confeccionar para usted una lista de los pueblos más bonitos de la Costa Brava.

 

Los mejores pueblos para visitar en la Costa Brava - Costa Brava

1. Lloret de Mar

En los últimos años, esta localidad perteneciente a la comarca de la Selva se ha dado a conocer, en gran parte, por su amplia oferta de ocio y sus playas, atractivos que hacen que este lugar cuente cada vez con más turistas. Sin embargo, Lloret de Mar esconde mucho más que eso. Se trata de un pueblo marinero cuya arquitectura le dejará impresionado, así como los paisajes mágicos que aquí podrá admirar.

Sobre un acantilado y con unas vistas impresionantes del mar se encuentran anclados los jardines de Santa Clotilde. No hay una mejor forma de disfrutar de una panorámica de la costa que paseando por estos jardines llenos de fuentes. Los famosos Caminos de Ronda son itinerarios que le permitirán recorrer el litoral, posibilitando así que las panorámicas del mar sean las protagonistas de su día.

Separando las playas de Fenals y LLoret de Mar se encuentra el castillo de Sant Joan, situado justo en la cima de una colina. ¡No puede haber un mejor marco para una foto! La iglesia de Sant Romà, construida entre los años 1509 y 1522, le desvelará cómo es el estilo gótico catalán.

 

2. L’ Escala

Este maravilloso pueblo que se proyecta ante el mar y se ubica en la provincia de Girona, conserva el encanto típico de los pueblos marineros de la costa gerundense. Sus playas de arena fina forman uno de los atractivos principales de este lugar. Sin embargo, son muchas más las cosas que hacen que visitarlo sea toda una experiencia que querrá volver a vivir.Y es que sus calas abruptas y sus macizos rocosos forman paisajes naturales que no deberá perderse si decide viajar a la Costa Brava.

Podrá realizar rutas de senderismo o en bicicleta para conocer los siguientes parajes naturales: el Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà i el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter, que consiguen crear un entorno perfecto para unas vacaciones en contacto directo con la naturaleza. Un paseo peatonal le llevará a descubrir las ruinas de Empúries, un yacimiento arqueológico donde podrá contemplar algunos de los restos griegos más importantes de España. Se encontrará ante lo que sirvió como puerta de entrada a griegos y romanos a la Península Ibérica.

Este pueblo conocido por albergar la famosa estatua del Principito de Antoine de Saint-Exupéry en su paseo marítimo, le conquistará por completo.

3. Sant Feliu de Guíxols

Este maravilloso pueblo de la Costa Brava que aún conserva su tradición pesquera, cuenta con numerosos elementos que le encantará descubrir. Además de las calas y playas en las que darse un baño se convierte en todo un pequeño gran lujo, el monasterio benedictino que encontrará aquí le dejará sin palabras. Es, de hecho, la joya mejor guardada de esta ciudad.

Este conjunto arquitectónico conserva aún su parte más antigua: la románica Porta Ferrada que data del siglo X. Además, también podrá ver la iglesia de la Mare de Déu dels Àngels en este monasterio que, actualmente, alberga el Museo de Historia de la Ciudad. Historia, arte y unas calas increíbles. ¿Se puede pedir más? ¡Sant Feliu de Guíxols espera ansioso su llegada!

 

4. Palamós

Este pueblo situado en la comarca del Bajo Ampurdán está marcado por una fuerte tradición marinera y así lo deja ver su producto estrella: las gambas de Palamós que se llevan pescando desde hace más de 80 años. No dude en sentarse en algunas de las mesas de los restaurantes situados en el paseo marítimo para degustar este plato reconocido internacionalmente.

Boreas, un barco hundido durante la Segunda Guerra Mundial capta la atención de multitud de submarinistas que viajan hasta aquí para emprender la aventura de sumergirse en estas aguas y apreciar algo histórico.

 

5. Calella de Palafrugell

En este pueblo deseará más que nunca que el tiempo se detenga para no dejar de disfrutar de sus paisajes. Y es que, probablemente, este lugar sea el que mejor conserva ese encanto de pueblo tradicional dedicado a la pesca. El contraste de sus casas blancas y el azul turquesa de sus aguas le conquistarán por completo. Además, también sea, probablemente, uno de los que mejor plasman lo que realmente caracteriza a la Costa Brava: las calas de una belleza inmensa y las playas rocosas con acantilados vertiginosos.

Además, aquí podrá practicar snorkel y disfrutar de un fondo marino que tiene mucho que ofrecerle. Le recomendamos visitar este paraíso en temporada baja para evitar las olas de turistas que pueden, en cierta forma, desvirtuar la belleza de sus paisajes.

 

Los mejores pueblos para visitar en la Costa Brava - Costa Brava

6. Cadaqués

Un casco antiguo salpicado por pintorescas casas blancas y una bahía donde flotan pequeñas embarcaciones es la imagen que mejor describe al pueblo de Cadaqués. Además, muchos de los locales que ahí encontrará fueron, en un pasado, las casas de los pescadores que vivían en este pequeño pueblo.

Su entorno es inmejorable, ya que se sitúa en pleno Parque Natural del Cabo de Creus, por lo que podrá admirar paisajes que le dejarán sin palabras. Además, hay playas y calas poco frecuentadas que le brindarán la paz tan ansiada por tantos durante las vacaciones.

Si es un apasionado del arte, le gustará saber que el nombre del gran pintor Salvador Dalí está inevitablemente unido a Cadaqués, ya que este fue su lugar de residencia durante mucho tiempo. De hecho, podrá visitar el que fue su hogar, la Casa Museo de Salvador Dalí, situada en Portlligat.

 

7. Figueres

Se sitúa en el norte de la provincia de Girona y es la capital del Alto Ampurdán. En este pequeño pueblo Salvador Dalí también dejó su huella. Y es que el Teatro de Figueres fue el lugar que Salvador Dalí diseñó para ubicar su obra. De él forma parte la Torre Gorgot, el único edificio que queda de lo que fue una muralla medieval.

La iglesia de Sant Pere, que data de los siglos X y XI también merece una visita. Y si quiere sorprender a los niños, no dude en llevarles al Museo del Juguete de Cataluña. En él se exhiben más de 4.000 piezas, muchas de ellas acompañadas de niños utilizándolas, lo cual le permitirá situar cronológicamente cada juguete. Será muy interesante conocer cómo ha cambiado la forma en la que los más pequeños se divierten.

8. Blanes

Pasear por el casco antiguo de este encantador pueblo le evocará épocas pasadas llenas de historia donde las pequeñas casas blancas de pescadores poblaban este lugar y la burguesía catalana lo utilizaba en la época estival como destino de vacaciones.

Los jardines botánicos de Blanes son, en gran parte, la clave de su éxito. Y es que sería un pecado visitar este pueblo y no conocer el jardín botánico Marimurtra y el jardín tropical Pinya de Rosa, dos de los más importantes del continente europeo. Subir a la colina de Sant Joan para acceder finalmente al castillo del mismo nombre le permitirá disfrutar de una panorámica única de la costa de Blanes. Además, podrá pasear por uno de los pocos puertos pesqueros de la Costa Brava que aún cuentan con actividad.

Y si decide visitar Blanes en el mes de julio, podrá asistir a uno de los festivales de fuegos artificiales más famosos del mundo. ¿Se anima a disfrutar en familia de este increíble espectáculo?

 

9. Tossa de Mar

Viajar en el tiempo y experimentar un cambio de escenario radical es lo que podrá hacer en el pueblo de Tossa de Mar, llamado en época romana Turissa. Aquí encontrará vestigios prehistóricos que son testigos de la época medieval, romana y moderna que ha vivido este lugar. Al contemplar sus paisajes comprenderá por qué este pueblo es llamado el Paraíso Azul y ha sido el refugio de grandes intelectuales.

Podrá disfrutar de increíbles calas y playas entre la mezcla de olores a pino, romero y mar. Será un momento perfecto para desconectar y disfrutar de unas vacaciones increíbles. Además, tendrá la oportunidad de contemplar su castillo, la única fortificación medieval que aún se encuentra en la costa catalana. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931. ¿Piensa perder la oportunidad de ver esta maravilla histórica?

 

10. Begur

Si decide visitar el encantador pueblo de Begur, debe saber que el elemento estrella es su castillo medieval, que data del siglo IX. Este espacio encierra una historia que le encantará descubrir, además de ofrecer unas vistas impresionantes de la costa ampurdanesa. También podrá admirar las torres de defensa que aún conserva.

El primer fin de semana de septiembre se celebra La Feria de los Indianos donde podrá encontrar espectáculos musicales, actividades culturales y productos de ultramar, entre otros.  Evoca una época en la que muchos begurenses emigraron a Cuba en el siglo XIX.

Y, por supuesto, no podrá visitar Begur sin disfrutar de sus maravillosas calas y playas donde tendrá la sensación de que sus vacaciones no podrían ser más perfectas.

10. Begur - Costa Brava

Mapa de los pueblos de la Costa Brava

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